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Como servir el vino
Para servir el vino de manera adecuada hay que considerar las tres variables fundamentales que actúan sobre su sabor que están relacionadas con esta ceremonia: la temperatura, la copa y el descorche. Claro está que éstas son indicaciones ideales y no es necesario ser tan riguroso en su cumplimiento cuando no se trata de una cata o de una degustación de conocedores. Es decir, aplicar estos consejos será útil para mejorar su disfrute del vino sea tan usted un lego o un experto en esta materia.
Comencemos con la temperatura que debe presentar cada vino. Aquí podríamos limitarnos a decir que los buenos vinos tiene una indicación impresa en su etiqueta concerniente a la temperatura ideal para ser bebidos o también decirle que los vinos blancos o rosados se sirven entre los 7 y 9 grados centígrados, los tintos más jóvenes y los vinos blancos añejos se sirven entre los 10 y 12 grados centígrados y los tintos añejos entre los 16 y 20 grados centígrados. No obstante, una verdadera relación con el vino basada en el placer y en el disfrute no es tan estricta, sólo quienes buscan respetar las reglas a rajatabla olvidándose muchas veces del placer son quienes no se mueven de estos parámetros. El vino, al igual que cualquier otro alimento, se ve modificado por las condiciones climáticas: tomar un vino tinto añejo bien puede ser algo refrescante, no es necesario respetar la temperatura estándar. Si quisiéramos beber un tinto añejo con el fin de refrescarnos podremos hacerlo sin problemas, sólo hará falta saber que el hielo no va dentro de la copa junto con el vino sino por fuera de la botella en la frapera hasta que se enfríe lo necesario. De la misma manera no estamos obligados a beber el vino blanco o espumante a una temperatura muy baja si estamos en época invernal y bien podrá ser servido a mayor temperatura de la indicada más arriba.
En definitiva, si tenemos en cuenta los parámetros “oficiales” de la temperatura en que se sirve cada tipo de vino podremos comenzar por ahí y luego ir probando qué temperatura va mejor con nosotros.
La copa en donde bebemos el vino es otro de los factores que influyen en su sabor. Como es corriente en la Argentina, todo alimento típico tiene sus mañas: cocinar un asado de una manera diferente en la que lo cocinan las personas que lo acompañan generará un revuelo a sus espaldas y se conformará un pequeña asamblea que sin dudas votará por la remoción deshonrosa de su cargo al heterodoxo asador, servir agua muy caliente, o muy fría al mate será motivo de duelo con sus compañeros de mesa al igual que sucederá si usted, sabiendo esto, coloca agua fría dentro de la pava con agua demasiado caliente o si osara echar el agua muy rápidamente o por el lugar incorrecto. En fin, en Argentina se toma muy en serio el ritual de la alimentación y por ello también se ofrecen diferentes tipos de copas para diferentes tipos de vino. No obstante, existe un estándar que resulta más accesible y que podremos utilizar para tomar cualquier tipo de vino: se trata de una copa alta que permita tomarla del segmento que une la base con el cáliz evitando que el calor de la mano modifique la temperatura del vino o que impida su correcta visualización. Estas copas deben ser perfectamente transparentes y cuanto más fino sea su cristal mucho mejor. Pero lo más importante de todo es que se ensanche en la boca impidiendo que el aroma del vino se escape rápidamente.
Finalmente, el descorche. La ceremonia del descorche es algo típico del vino y no se trata simplemente de un paso necesario para poder alcanzar el contenido de la botella. Para hacer el descorche de manera adecuada primero se debe retirar el envoltorio que recubre el corcho y el pico de la botella (para hacerlo se utilizará el elemento cortante que trae consigo el sacacorchos). Habiendo hecho esto se coloca el sacacorchos en el corcho y se lo gira siendo siempre aquél el que gire y nunca la botella. Cuando el corcho está a punto de se extraído no se debe hacer fuerza sino hacerlo girar suavemente hasta que pueda ser retirado sin provocar demasiado ruido. Mucha gente cree que como el sonido típico del descorche indica la correcta hermeticidad de la botella éste debe ser un sonido estridente que se indicador del comienzo del banquete a lo largo y ancho del salón. Esto no es así, si bien es necesario oír este sonido de entrada de aire dentro de una botella sellada al vacío, esto sólo debe escucharlo quien se encarga de abrir la botella y de ninguna manera es de buen gusto hacer espaviento de la abertura del vino.
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